La sostenibilidad entra en 2026 en una nueva fase de madurez. Ya no se trata solo de cumplir con la normativa, sino de integrar los criterios ESG como palanca de competitividad, acceso a financiación y resiliencia empresarial. Así lo señala el nuevo informe sobre tendencias en sostenibilidad elaborado por el Pacto Mundial de la ONU España.
Las empresas afrontan 2026 en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la presión regulatoria y el impacto creciente de la crisis climática. En este escenario, la sostenibilidad deja de entenderse como una obligación externa para consolidarse como un elemento central de la estrategia de negocio.
