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Dom, Nov 30, 2025

Las películas biodegradables pueden sustituir al plástico en los envases de alimentos perecederos.

Las películas biodegradables pueden sustituir al plástico en los envases de alimentos perecederos.

Investigadores de la Unicamp han desarrollado una película biodegradable a base de amilopectina y pectina capaz de sustituir al plástico en envases de alimentos perecederos. Este nuevo material, compuesto por ingredientes naturales y comestibles, ofrece resistencia mecánica, propiedades antioxidantes y se descompone totalmente en un máximo de 45 días. La tecnología, que ya cuenta con solicitud de patente, busca reducir la contaminación por plásticos y extender la vida útil de productos frescos mediante una permeabilidad controlada.

La tecnología basada en polímeros naturales, desarrollada por investigadores de FCA, se descompone en un plazo máximo de 45 días.

Uno de los principales retos para la industria alimentaria es encontrar alternativas viables y ambientalmente sostenibles para reducir el uso masivo de plásticos. Los alimentos perecederos, como frutas, verduras y otros productos, se envasan principalmente en envases de plástico fabricados con polímeros sintéticos, como el polietileno, el polipropileno y otros; materiales que tardan cientos de años en descomponerse en el medio ambiente, lo que acelera la acumulación de residuos físicos y genera contaminación por micro y nano plásticos.

Este problema motivó a dos investigadores de la Facultad de Ciencias Aplicadas (FCA) Investigadores de la Unicamp están desarrollando un nuevo tipo de película biodegradable capaz de sustituir al plástico en la industria alimentaria, especialmente en el envasado de alimentos perecederos. La base de este nuevo material es la amilopectina, un tipo de almidón presente en polímeros biodegradables, que se encuentra en alimentos de origen vegetal como el maíz, la patata, el arroz y el trigo.

El equipo probó diversas formulaciones hasta dar con la composición ideal, que ofrece una resistencia mecánica satisfactoria y un aspecto uniforme. «Produjimos más de dos mil películas de polímero hasta obtener un material estable con la resistencia suficiente para envasar y proteger alimentos», explica Giovana Padilha, profesora de la FCA, quien participó en la investigación junto con Deborah Montagnoli, por aquel entonces su alumna de máster.

Resistencia mecánica y componentes naturales

Padilha señala que, tras elegir la amilopectina como el tipo de almidón más adecuado para la película polimérica, uno de los principales retos fue formular los componentes que le conferirían resistencia, algo que el almidón por sí solo no puede ofrecer. Para ello, se seleccionó la pectina, una fibra natural presente en frutas como las naranjas, que abunda gracias a los residuos de la industria cítrica.

«La pectina es esencial para la formación del gel de la película, lo que le confiere mayor resistencia; el ácido glutámico, por su parte, además de mejorar la resistencia mecánica, aporta importantes propiedades antioxidantes que aumentan la vida útil de los alimentos. Definir las condiciones ideales para el uso de estas materias primas representa un gran avance en esta tecnología. Gracias a esta formulación, hemos logrado una película biodegradable con la resistencia suficiente para envasar productos alimenticios», añade el profesor.

El producto desarrollado es completamente biodegradable. En las pruebas realizadas por los investigadores, la película se descompuso en 45 días, dependiendo de la temperatura y la humedad relativa. Por este motivo, resulta más adecuado para envasar alimentos perecederos, que tienen una vida útil corta.

“En comparación con los plásticos convencionales, que pueden tardar siglos en degradarse, la nueva película podría representar un enorme avance en la reducción de los residuos contaminantes que se desechan en el medio ambiente”, afirma el profesor, quien también señala que, además de su rápida degradación, los materiales utilizados son todos de origen orgánico y comestible.

“Hablamos de almidón, pectina y ácido glutámico. Todos estos componentes ya están presentes en muchos de los alimentos que consumimos. Esta característica elimina el riesgo de contaminación química y hace que el producto sea apto para su aplicación directa en los alimentos”, señala Padilha.

Aplicaciones y usos potenciales

Otro aspecto positivo de la película biodegradable que contribuye a esta aplicación, según Padilha, es su permeabilidad controlada al agua y a los gases, lo que favorece la conservación de los alimentos frescos. «El ácido glutámico mejora la barrera contra la humedad y prolonga la vida útil del producto envasado. Por lo tanto, esta tecnología es muy útil para la exportación de estos alimentos, ya que pasan mucho tiempo confinados durante el transporte», explica el investigador.

Para una futura fase de desarrollo, el equipo planea ampliar el uso de la tecnología. «Queremos investigar cómo se comporta la composición al estirarse, para así fabricar envases más grandes», concluye el profesor.

Licencias comerciales

La patente para esta tecnología ha sido presentada ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI) por la Agencia de Innovación Innova Unicamp, contando también con la protección internacional a través del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT(En inglés, el acrónimo). Por lo tanto, está disponible para su licenciamiento comercial tanto en Brasil como en el extranjero. Puede encontrar más información sobre esta tecnología [aquí/en este enlace].

La nueva tecnología está directamente alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12 de las Naciones Unidas (ONUEsta iniciativa promueve el consumo y la producción responsables. Al ofrecer una alternativa biodegradable a los plásticos convencionales utilizados en el envasado de alimentos, la invención contribuye a reducir la generación de residuos sólidos, uno de los principales compromisos del ODS 12. La iniciativa valora el uso de materias primas renovables, impulsa la economía circular y fomenta la sustitución de materiales derivados de combustibles fósiles, contribuyendo así a la creación de sistemas de producción más sostenibles desde el punto de vista ambiental.

Fuente: jornal.unicmp.br

13 nov 2025

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