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Dom, Nov 30, 2025

COP30: Un informe histórico concluye que las ambiciones agroalimentarias climáticas de los países se ven socavadas por la falta de financiación.

COP30: Un informe histórico concluye que las ambiciones agroalimentarias climáticas de los países se ven socavadas por la falta de financiación.

Un nuevo informe de la FAO y el PNUD en la COP30 alerta sobre el déficit crítico de financiamiento para adaptar los sistemas agroalimentarios, los cuales reciben solo el 20% de los fondos globales pese a representar el 54% de las necesidades. El estudio urge a cerrar las brechas técnicas y económicas para transformar los planes nacionales en una protección real para la seguridad alimentaria ante el cambio climático.

Los países en desarrollo reconocen la urgente necesidad de adaptar los sistemas agroalimentarios al cambio climático, pero la mayoría de los Planes Nacionales de Adaptación (PNA) tienen dificultades para abordar los riesgos clave o proteger a los grupos vulnerables debido a graves deficiencias de financiación y capacidad, según un informe histórico publicado el martes por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El informe, titulado «Sistemas agroalimentarios en los Planes Nacionales de Adaptación: Un análisis», se publicó durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP30) en Belém, Brasil. Se trata del primer estudio exhaustivo de su tipo que examina el componente agroalimentario de los Planes Nacionales de Adaptación (PNA), marcos clave que ayudan a los países, especialmente a los menos adelantados, a reducir la vulnerabilidad climática e integrar la adaptación en todos los sectores y comunidades. Los PNA también desempeñan un papel fundamental en la movilización de financiación para las prioridades nacionales.

Basado en un análisis original de la FAO y el PNUD sobre los PAN en 64 países en desarrollo, el informe cierra importantes lagunas de conocimiento sobre cómo se abordan los sistemas agroalimentarios en las estrategias climáticas, examinando riesgos, acciones prioritarias, necesidades de financiación, barreras de implementación, monitoreo, igualdad de género y pérdidas y daños.

El informe constata que los sistemas agroalimentarios son prioridades universales en los Planes Nacionales de Adaptación (PNA), y que los países realizan esfuerzos concertados para priorizar las acciones de adaptación en los principales subsectores agrícolas (cultivos, ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura). Sin embargo, persisten deficiencias y obstáculos para la implementación de estos planes en acciones concretas. El informe también señala que los sistemas agroalimentarios representan más de la mitad de las necesidades de financiación para la adaptación en los países en desarrollo, pero reciben solo el 20 % de la financiación mundial para la adaptación, es decir, apenas el 1 % del total de la financiación climática.

“Este análisis envía un mensaje claro: los países saben que los sistemas agroalimentarios son la primera línea de defensa contra los fenómenos climáticos extremos, pero aún no reciben el apoyo que necesitan. El trabajo preliminar está hecho; ahora necesitamos cerrar las brechas de financiación y capacidad para convertir esos planes en una protección real para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia”, dijo Kaveh Zahedi, director de la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO.

Hallazgos clave

  • Los sistemas agroalimentarios son una prioridad máxima en los planes nacionales de acción de todos los países en desarrollo, y el 97 por ciento informa de impactos relacionados con el clima en los cultivos, el ganado, los bosques, la pesca, la acuicultura, las cadenas de valor y la seguridad alimentaria.
  • Las medidas de adaptación no se corresponden con los riesgos: solo el 16 por ciento de las medidas de adaptación agroalimentaria abordan directamente esos impactos climáticos, y apenas el 14 por ciento se centran en las necesidades de las poblaciones vulnerables, como las mujeres, los pueblos indígenas, los jóvenes, los pequeños agricultores y otros.
  • La planificación basada en la evidencia para las prioridades del sistema agroalimentario sigue siendo limitada: solo un tercio de los PAN utilizan evaluaciones de riesgo y vulnerabilidad climática, y menos de la mitad aplican métodos sólidos de evaluación y priorización de la adaptación.
  • La implementación se enfrenta a barreras persistentes: casi la mitad de los países informan de una capacidad técnica limitada, una coordinación débil, una financiación insuficiente y dificultades para involucrar al sector privado.
  • La financiación es insuficiente: Si bien los sistemas agroalimentarios requieren el 54 por ciento de la financiación para la adaptación en general, solo reciben el 20 por ciento de los fondos para la adaptación.
  • Las pérdidas y los daños ya son evidentes: casi la mitad de los PAN informan de pérdidas y daños en los sistemas agroalimentarios —con más frecuencia que en cualquier otro sector—, lo que pone de relieve los límites de la adaptación.

El papel de la FAO

La FAO ayuda a los países a desarrollar e implementar planes nacionales de acción (PNA) proporcionándoles asistencia técnica para monitorear la adaptación al cambio climático, analizar escenarios, evaluar riesgos e integrar la adaptación en el desarrollo local. Mediante sus proyectos y programas, la FAO moviliza financiamiento, fortalece los sistemas de alerta temprana, promueve sistemas agroalimentarios resilientes, restaura bosques y protege la pesca y los ecosistemas marinos.

Desde 2020, la FAO y el PNUD, a través de la iniciativa SCALA, han brindado apoyo a más de 20 países de África, Asia y el Pacífico, y América Latina y el Caribe. En Uganda, SCALA ha apoyado la implementación local del Plan Nacional de Adaptación (PNA) para la agricultura, utilizando modelos climáticos, datos geoespaciales, encuestas de hogares y consultas con múltiples actores. En Egipto, SCALA apoya el diseño e implementación de indicadores de adaptación y un marco de monitoreo como parte del PNA. En Colombia, SCALA ha apoyado al gobierno en la traducción del PNA a evaluaciones de vulnerabilidad localizadas, adaptadas para fortalecer los diversos agroecosistemas del país.

A nivel local, la FAO ayuda a las comunidades rurales, especialmente a las mujeres agricultoras, a adoptar prácticas agrícolas resistentes al clima y a fortalecer sus medios de vida y su nutrición.

La FAO mantiene su compromiso de ayudar a los países a formular e implementar planes nacionales de acción y a liberar el potencial sin explotar de los sistemas agroalimentarios para una acción climática ambiciosa, inclusiva y acelerada.

Fuente: fao.org

18 nov 2025

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